La cuenta atrás que se proyectaba en las enormes pantallas se ha detenido, y el Monte do Gozo ha estallado. Un rayo de luz blanca ha atravesado el escenario, las siluetas de Mike Shinoda y Emily Armstrong han surgido entre el humo y el rugido del público ha competido con los primeros acordes de «Lying From You». No hace tanto tiempo que una escena como esa parecía poco menos que una herejía. Que Linkin Park pudiera volver a llenar recintos tras la muerte de Chester Bennington era una idea difícil de imaginar incluso para sus seguidores más optimistas. Pero ahí han estado. En Santiago. Y más de 40 000 personas han acudido a celebrarlo.
Con más de 40 000 espectadores, un repertorio repleto de himnos y la certeza de haber dejado atrás su experiencia más difícil, el grupo hace su debut en Galicia ante más de 40 000 espectadores.
La cuenta atrás que se proyectaba en las enormes pantallas se ha detenido, y el Monte do Gozo ha estallado. Un rayo de luz blanca ha atravesado el escenario, las siluetas de Mike Shinoda y Emily Armstrong han surgido entre el humo y el rugido del público ha competido con los primeros acordes de «Lying From You». No hace tanto tiempo que una escena como esa parecía poco menos que una herejía. Que Linkin Park pudiera volver a llenar recintos tras la muerte de Chester Bennington era una idea difícil de imaginar incluso para sus seguidores más optimistas. Pero ahí han estado. En Santiago. Y más de 40 000 personas han acudido a celebrarlo. . Porque nombrar a los gigantes del nu metal es evocar toda una época. Los primeros MP3, las habitaciones empapeladas con pósters arrancados de las revistas, la rabia adolescente y esa extraña sensación de que nadie en el mundo podía entenderte mejor que un grupo de chavales empeñados en expulsar sus frustraciones a golpe de guitarras afiladas y gritos imposibles de contener. Esta noche ha bastado echar un vistazo al público para comprobarlo: entre la multitud sobresalían camisetas de Hybrid Theory y Meteora con más años que muchos de los asistentes.. Era también una cita especial. Nunca antes Linkin Park había actuado en Galicia y, además, hacía nueve años que la banda no ofrecía un concierto en España. La expectación era inmensa y el grupo ha respondido desde el primer minuto con una descarga de energía. Han sonado Burn It Down, Waiting for the End, Breaking the Habit, One Step Closer o What I’ve Done, recibidas como himnos que se niegan a envejecer. Los bajos han resonado con una intensidad casi física, vibrando en el pecho y en el suelo mientras los focos barrían la noche compostelana.. Pero la noche no ha vivido únicamente del pasado. También ha sonado The Emptiness Machine, nacida de From Zero, el disco con el que la banda ha inaugurado oficialmente esta segunda vida. Un álbum que marcó el regreso discográfico del grupo y cuyo nombre parece una declaración de intenciones: empezar desde cero sin renunciar a aquello que convirtió a Linkin Park en una de las bandas más influyentes del rock del siglo XXI.. Y ahí ha desempeñado un papel fundamental Emily Armstrong. La vocalista, que durante años lideró la banda de rock alternativo Dead Sara, se ha movido sobre el escenario con una naturalidad absoluta, alternando la agresividad y la vulnerabilidad. En O Son do Camiño ha vuelto a quedar patente la conexión con Shinoda, construida a base de kilómetros y meses de gira. Hay complicidad en la forma de repartirse las canciones, en los gestos y en la manera en que ambos se apoyan mutuamente sobre el escenario. Más que una nueva etapa, la sensación es la de una banda que ha encontrado un equilibrio inesperado sin dejar de sonar a sí misma.. La cita ha llegado además en uno de los momentos más dulces para el grupo. La gira From Zero World Tour ha llenado estadios y recintos por todo el mundo y dentro de apenas unos días llegará Madrid, una de las citas más esperadas del verano musical. A ello se suma la expectación por Unshatter, el documental que mostrará desde dentro cómo Shinoda y sus compañeros lograron reconstruir una banda que muchos creían condenada a vivir únicamente del recuerdo.. Pero este viernes, en Galicia, no ha habido espacio para la nostalgia triste. Ha habido ruido, bajos atronadores y miles de gargantas cantando al unísono. Y también una certeza: Linkin Park ya no vive a la sombra de su pasado. Convive con él y sigue escribiendo su historia.
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