Un momento de incertidumbre parece un momento extraño para que el principal responsable de la política económica de EE. UU. empiece a poner a prueba el silencio monástico. El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, está aplicando su visión de un banco central más discreto, lo que limita sus mensajes sobre el rumbo futuro de los tipos de interés y deja que los inversores interpreten los datos por su cuenta. Con los consumidores hartos de los altos precios y las empresas sin saber cómo planificar sus inversiones, la estrategia podría salir mal. Seguir leyendo
La política de «decrecimiento comunicativo» del presidente de la Fed podría ser hostil hacia él.
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BreakingviewsOpiniónTexto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datosLa política de «decrecimiento comunicativo» del presidente de la Fed podría ser hostil hacia él. El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, durante la rueda de prensa del miércoles en Washington.Evelyn Hockstein (REUTERS)Un momento de incertidumbre parece una ocasión extraña para que el principal responsable de la política económica de EE UU empiece a ensayar el silencio monástico. El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, está aplicando su visión de un banco central más callado, que restringe sus mensajes sobre el rumbo futuro de los tipos y deja que los inversores interpreten los datos por sí solos. Con los consumidores hartos de los precios altos y las empresas sin saber cómo planificar sus inversiones, la estrategia podría salir mal.El comunicado del comité de política monetaria publicado el miércoles ofreció pocas explicaciones sobre por qué los nueve miembros que formaron la mayoría votaron mantener los tipos sin cambios, frente a tres votos discrepantes. Tampoco aportó ninguna pista sobre qué haría falta para una subida ni sobre cómo habían influido en las deliberaciones del comité seis semanas de datos de inflación y empleo.Warsh optó por la ambigüedad estratégica en lugar de aprovechar su segunda comparecencia posterior a una reunión para pronunciarse sobre los shocks de oferta en curso y la senda de los tipos a corto plazo. Sin embargo, los mercados de deuda —en particular los del bono a dos y a diez años— se han tensionado de forma significativa ante las subidas de tipos que se esperan más adelante este año. Más cerca aún, los tres miembros del comité que votaron a favor de subir los tipos explicarán sus decisiones, mientras Warsh ha dado a entender que guardará silencio. “Dejaré que los disidentes hablen por sí mismos”, dijo.Si el objetivo de Warsh es desacostumbrar a su audiencia de que la Fed se lo dé todo masticado y, al mismo tiempo, ahogar la inflación, sus primeras ocho semanas han aportado cierta prueba de concepto: el mercado se ha tensionado. En un periodo de expectativas de precios al alza, tras el colapso del alto el fuego en la guerra de Irán y la imposición de nuevos aranceles globales por parte de la Administración Trump, el rendimiento del bono a dos años ha subido alrededor de 35 puntos básicos. Después de que la Fed decidiera no subir los tipos, el rendimiento del bono a 30 años escaló hasta su nivel más alto desde 2007.Por supuesto, que los mercados se muevan por los datos en lugar de limitarse a “jugar a adivinar a la Fed” también puede significar simplemente que el banco central va muy por detrás de la curva. Después de fustigar a sus predecesores por no haber sido capaces de contener una inflación por encima del objetivo del 2% durante cinco años, Warsh, por ahora, se ha cruzado de brazos. La Fed “no tiene
