Este verano, las redes sociales son una forma rápida de ver hasta qué punto los baleares están sometidos a la presión de los turistas. La etiqueta que lleva la frase «masificación turística» genera numerosos vídeos con episodios de saturación extrema. Una joven se ve asediada por turistas que dejan atrás a quienes, como ella, dependen de él para volver a casa tras una jornada laboral, ya que el autobús que tiene que coger para salir de su trabajo en Valldemossa, uno de los pueblos de postal más visitados de Mallorca, es. Se puede ver, con cierta angustia, que la afluencia de visitantes en la cala de Sa Calobra, que aparece en la imagen, impide casi caminar en un vídeo grabado por un visitante. Imágenes de un lunes en la playa de Cala Gat, donde es imposible clavar ni una sombrilla más en la arena, con toallas apretujadas y sin apenas espacio entre las personas. Estos son algunos ejemplos recientes que suelen extenderse a otras zonas ampliamente viralizadas: el archiconocido Caló des Moro, el faro de Formentor, la pequeña Cala Deià o cualquier rincón del centro de Palma hasta en un día nublado. Seguir leyendo
El abrumador apoyo a la manifestación de julio y la nueva movilización de este fin de semana contra la saturación refuerzan la demanda de un cambio de modelo compartida por empresarios, interlocutores sociales y partidos políticos
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Este verano, las redes sociales son una forma rápida de ver hasta qué punto los baleares están sometidos a la presión de los turistas. La etiqueta que lleva la frase «masificación turística» genera numerosos vídeos con episodios de saturación extrema. Una joven se ve asediada por turistas que dejan atrás a quienes, como ella, dependen de él para volver a casa tras una jornada laboral, ya que el autobús que tiene que coger para salir de su trabajo en Valldemossa, uno de los pueblos de postal más visitados de Mallorca, es. Se puede ver, con cierta angustia, que la afluencia de visitantes en la cala de Sa Calobra, que aparece en la imagen, impide casi caminar en un vídeo grabado por un visitante. Imágenes de un lunes en la playa de Cala Gat, donde es imposible clavar ni una sombrilla más en la arena, con toallas apretujadas y sin apenas espacio entre las personas. Estos son algunos ejemplos recientes que suelen extenderse a otras zonas ampliamente viralizadas: el archiconocido Caló des Moro, el faro de Formentor, la pequeña Cala Deià o cualquier rincón del centro de Palma hasta en un día nublado. Seguir leyendo
