Los españoles mantienen gran parte de sus ahorros en cuentas bancarias. Al entrar en la aplicación, el saldo que dejaron hace un año y que no han utilizado para realizar ninguna compra sigue siendo el mismo, por lo que la pérdida que sufren a causa de la inflación pasa desapercibida. Pero por cada 10 000 euros en una cuenta sin mover se pierden 270 euros al año en poder adquisitivo. Esa factura invisible crece a medida que aumenta el saldo. Si, en lugar de 10 000 euros, son 25 000, se pierden 675 euros al año. Y si la cifra asciende a 50 000 euros en la cuenta, la pérdida alcanza los 1 350. No se trata de un gasto ni de una fuga de dinero, pero los precios han subido mientras que los ahorros no. Seguir leyendo
Un estudio de Revolut calcula la erosión de los saldos no utilizados y estima que incluso un depósito del 2, 15 % habría perdido poder adquisitivo para 2025
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Los españoles mantienen gran parte de sus ahorros en cuentas bancarias. Al entrar en la aplicación, el saldo que dejaron hace un año y que no han utilizado para realizar ninguna compra sigue siendo el mismo, por lo que la pérdida que sufren a causa de la inflación pasa desapercibida. Pero por cada 10 000 euros en una cuenta sin mover se pierden 270 euros al año en forma de poder adquisitivo. Esa factura invisible crece con el saldo. Si, en lugar de 10 000 euros, son 25 000, se pierden 675 euros cada año. Y si el valor de la cuenta aumenta a 50 000 euros, la pérdida asciende a 1 350 euros. No se trata de un gasto ni de una fuga de dinero, sino de que los precios han subido mientras que los ahorros no. Esta es una de las principales conclusiones del primer barómetro sobre la pérdida de riqueza en Europa elaborado por New Revolution. La institución estima que los hogares españoles mantienen unos 943. 5 mil millones de euros en cuentas sin liquidar. Y utiliza la inflación media de 2025 para medir cuánto se devalúan los ahorros que permanecen sin liquidar. Tiene en cuenta la inflación media del 2, 7 % en 2025, de ahí la pérdida de 270 euros de poder adquisitivo al año. El problema no es solo cuánto dinero se deja en la cuenta sin cobrar, sino también la falta de voluntad para buscar alternativas. Seis de cada diez ahorradores afirman que nunca han cambiado de banco para obtener una mejor remuneración, según el estudio, en el que se ha encuestado a 1 000 consumidores en España. El 25 % afirma que prefiere mantener todos sus ahorros en un solo banco, el 16 % considera que la diferencia entre los intereses que ofrecen los distintos bancos es muy pequeña y otro 11 % reconoce que desconoce las alternativas que tiene para no dejar los ahorros sin intereses. La realidad que se desprende del estudio de Revolution es que, incluso dar el paso de trasladar parte del dinero que se encuentra en una cuenta sin intereses a un depósito, puede no ser suficiente. Teniendo en cuenta una remuneración media del 2, 15 % TAE de los depósitos a plazo, seguiría estando por debajo del 2, 7 % de inflación. En el caso de los 10 000 euros de la cuenta, supondría una pérdida de unos 55 euros al año. Además, estas cifras son brutas. Con los impuestos, el margen es aún más estrecho. Los intereses de los depósitos bancarios están sujetos a una retención del 19 %, por lo que la pérdida sería mayor. Por el contrario, Revolut plantea qué habría ocurrido si ese mismo dinero se hubiera invertido en bolsa. Para ello, toma como referencia un ETF vinculado al MSCI Europe, un índice que agrupa a grandes y medianas empresas europeas que cotizan en bolsa con una rentabilidad anualizada del 9, 06 %. Según sus estimaciones, la diferencia respecto a mantener 10 000 EUR en productos bancarios de baja rentabilidad alcanzaría los 691 EUR al año. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no se trata de productos equivalentes. Un depósito ofrece una rentabilidad conocida de antemano y no está sujeto a las fluctuaciones diarias del mercado. Invertir en bolsa implica asumir un riesgo, ya que puede generar beneficios, pero también pérdidas, y la rentabilidad obtenida en el pasado no garantiza resultados similares en el futuro. También es necesario distinguir entre disponer de dinero en una cuenta corriente y contar con ahorros a largo plazo. Las cuentas a la vista desempeñan un papel esencial, ya que sirven para pagar recibos, hacer frente a gastos diarios e imprevistos o mantener un colchón de emergencia. El problema surge cuando el saldo es muy superior a las necesidades inmediatas de una familia y permanece inmóvil durante años. Este es un detalle relevante, ya que una parte significativa de los españoles (16 %) afirma no disponer de ahorros para poder invertir y buscar una rentabilidad adicional para su dinero. Entre quienes sí pueden invertir, la principal barrera es el riesgo de perder parte o la totalidad de la inversión (para el 30 % de los encuestados, esta es la principal preocupación). Y otro grupo importante (el 27 %) señala que no invierte porque carece de conocimientos financieros. Esta falta de conocimientos también afecta a la percepción de lo que realmente ocurre con el dinero depositado en la cuenta corriente del banco. Más del 37 % de los encuestados calcula erróneamente la rentabilidad de sus ahorros o reconoce que no sabe cómo hacerlo. El 15 % de las personas cree que sus ahorros generan una rentabilidad superior a la subida de los precios, mientras que el 11 % cree que ambas cifras se compensan. El estudio también señala que muchos ahorradores estarían dispuestos a iniciarse en la inversión si las barreras de entrada fueran menores. Cuatro de cada diez encuestados indicaron que empezarían a invertir si pudieran hacerlo con pequeñas cantidades. Otro 32 % reclama una mayor transparencia sobre los riesgos y algo más de una cuarta parte considera importante contar con una mayor formación financiera.
