Muchas empresas afirman que la implantación de la inteligencia artificial mejora la productividad, pero según Mercedes Oblanca, presidenta y directora general de Accenture en España y Portugal, la adopción de la IA con un objetivo claro es esencial para aumentar la competitividad. Las empresas deberían poder destinar recursos a otras áreas, como la atención al cliente y la creación de nuevos productos, una vez que hayan avanzado en cada ámbito por separado, lo que se traduce en una mayor capacidad. La comisaria destacó la importancia de garantizar que la política de investigación e innovación de la UE esté alineada con los objetivos de la Estrategia de Lisboa. Puedes encontrar más información aquí.
La directora de una empresa tecnológica opina que el despliegue de modelos de IA diseñados para objetivos específicos mejorará su ventaja competitiva.
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Se habla mucho de las mejoras en la productividad derivadas de la aplicación de la inteligencia artificial en los procesos empresariales, pero la presidenta y consejera delegada de Accenture en España y Portugal, Mercedes Oblanca, ha ido más allá y ha asegurado que solo las empresas que la apliquen con un propósito específico impulsarán su competitividad. Las mejoras individuales deben traducirse en una liberación de capacidad para que las empresas puedan dar prioridad a otras áreas, como la atención al cliente y la innovación en nuevos productos. En este contexto, ha señalado que los países miembros aún pueden competir con China y EE. UU. en la carrera de la IA: «En Europa contamos con talento tecnológico y científico y, sobre todo, disponemos de datos procedentes de sectores industriales complejos».
Así, Oblanca afirmó el miércoles en el Foro CREO, organizado por CincoDías, que «la productividad derivada de la aplicación de la IA debe redirigirse hacia un crecimiento sostenible y rentable». Una aseguradora ha creado una unidad que puede delegar en esta tecnología la gestión de siniestros, con el fin de reducir el tiempo de análisis y de identificación de patrones, y así disponer de más tiempo para anticiparse a los riesgos y generar mayor fidelidad entre sus clientes, en lugar de dedicarse a la tramitación de documentos e información.
Otro ejemplo que ha compartido es el de un banco, donde la IA puede analizar la información y realizar el análisis para la gestión de un crédito al consumo. Este cambio en el proceso permite liberar la capacidad del personal para centrarse en atender mejor a las pymes o en diseñar productos de financiación mucho más personalizados. Oblanco ha valorado que la IA puede convertirse en una ventaja competitiva cuando las empresas la aplican a un fin específico en el 90 % de sus procesos.
El impacto de la IA no se limita únicamente a la productividad, sino que también supone un cambio en el mercado laboral. La principal preocupación es la destrucción de puestos de trabajo. Oblanco lo ha interpretado como una combinación de retos: «La transformación del trabajo y el acceso al mercado laboral, por un lado, y la transferencia de conocimientos y la jubilación, por otro».
Ha señalado que un estudio de Accenture estimaba que más del 50 % del trabajo en más de 18 sectores industriales se verá afectado por la automatización o la expansión de actividades con inteligencia artificial. Por lo tanto, se ha mostrado optimista y lo ha presentado como una oportunidad para innovar en materia de formación, así como en los modelos de aprendizaje.
El talento joven es un factor que requiere atención. Oblanca ha señalado que los puestos que suelen ocupar los jóvenes pueden ser los primeros en automatizarse. Estas medidas servían como vía para formarse o aprender un oficio y como puerta de entrada al mercado laboral.
Según Oblanco, menos del 10 % de las grandes empresas de todo el mundo se están replanteando realmente las funciones y las formas de trabajar, a pesar de que las empresas están formando a su plantilla para utilizar la IA. Ha señalado que queda mucho por hacer para aprovechar plenamente el potencial transformador de la tecnología. Por lo tanto, ha desglosado los retos a los que se enfrenta el mercado laboral en tres grupos principales: quienes se jubilan y deben transferir sus conocimientos, quienes necesitan puestos de iniciación en los que los jóvenes puedan formarse, y una estrategia de IA para cambiar la dinámica laboral.
